Anoche me di cuenta de dos cosas, quizás poco importantes pero pueden que sean muy significativas. De lo primero que me di cuenta, es que nunca dejo el vaso vacío, jamás tomo el último trago de la copa, ni en la última de la noche. Lo segundo que interprete es que mi vaso debe estar siempre medio lleno, nunca medio vacío, y creo que tiene un porque.
Cuando la noche se esconde y los vasos se secan, todos nos hacemos invisibles. Los sueños se manchan, las sabanas se mojan y nosotros seguimos, sin querer despertar.
Cuando el bar se cierra, el amor nos duele y las llamadas no llegan, al vaso vacío hay que volverlo a llenar.
Cuando los pasos se cansan y las calles se cierran, cuando el ayer es mañana, sin saber como empezar. Cuando las horas son días, y los días son meses, nunca te animas a frenar. Te asusta el espejo, las fotos y hasta cambias de canción, jamás miras el reloj y escribís canciones para gente mejor que vos.
Cuando tomas sin querer y te obligas a olvidar, cuando insistís, cuando peleas y hasta cuando te dejas caer. Siempre hay que saber que con un vaso medio lleno, un amigo mudo y el fracaso de un amor, hay noches de mil estrellas que nunca se podrán apagar.
estas son tus historias de libros?? muy buenas.. !! amigo nos estamos viendo
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