domingo, 13 de junio de 2010

Se lo conte a un amigo.

Siempre es así, buscas esos momentos, lo esperas corriendo hacia todos lados, sin saber donde esconderte. Se lo conté a un amigo, ‘saber que no entendes y ni siquiera morir en el intento de querer explicarlo.’
Salís a buscarlo, tomas dos copas de más y el mundo se pone a tus pies, las risas no te dejan ver y no queres parar. Un juego de seducción promete a tus pupilas que hoy habrá obra de arte para retener. La noche comienza a caminar, todos brindan por futuras alegrías que prometiste cumplir, tus amigos te miran y se preparan para el gran impacto.
De repente la noche levanta temperatura y hay leña por todos lados, un bosque tentador.
Entras a la selva y todos te miran, vos no queres parar. La música tiene efectos secundarios, de repente te encontras cantando lo que nunca imaginaste, eso que un lunes jamás podrías escuchar. Volas colgado de una nube que con las horas se va desgastando y nunca pensas en caer, pero vas a caer. Mandas las señales charladas en la previa y nunca contestan, pensas siempre en positivo, alguien te hace saber que los errores no se eligen y te mandas como un campeón.
De repente el sol amenaza a la luna y de poco va subiendo, la selva va cambiando de estación, ya no parece aquel verano que pensaste antes de llegar, tus amigos que creían en vos, bajaron de la nube, esa que solo vos imaginas…la realidad indica que estas solo, la selva comienza a asustarte porque realmente te das cuenta donde estas, y entonces lo haces. Escribís un SOS, siempre terminas ahí, ya no esta el que te hace saber que los errores no se eligen y caes como un campeón. Salís herido y te preguntas cuando sucedió eso, mañana recordaras que te raspaste antes de entrar en la isla, pero nunca te diste cuenta que la herida no se cura con alcohol. Mientras tirabas leña al fuego y cantabas esas canciones que nunca podrías escuchar, la herida se iba abriendo, la señal era para vos y no la supiste encontrar.
Finalmente sale el sol y salís del bosque, ahora que estás afuera podes volver a sentirlo, la anestesia se fue y todo sigue igual. Llega el impacto cuando cerras los ojos y entendes que de nada sirve mentirse a uno mismo.

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