martes, 10 de agosto de 2010

Abrir la puerta y salir de casa.

Noveno día de un Agosto un tanto primaveral, que decir después de un regreso esperado y a la vez odiado. Llenar un espacio por treinta horas seguidas es bastante desesperante, y más cuando a tu alrededor la gente se desespera y no comprende las explicaciones básicas que dan en Aerolíneas. En fin, casi un día y medio me separaron de Barcelona a Buenos Aires.
Uno no puede dejar de expresar las sensaciones especiales de reencontrarse con parte de su familia, más aun cuando esa parte fue y será para siempre un vínculo muy fuerte. Despedir hace dos años a una niña y hoy abrazarla casi siendo una mujer, llena de incertidumbre a las preguntas sin respuestas… ¿Cómo habrá sido la evolución? ¿Por qué siempre me toca perder ese cambio?
El aire que se respira, es distinto, siempre todo es distinto… no solo la región, sino también las costumbres. Caminar por una selva de cemento, pero con otro ritmo y sin reproches. El calor agobiante ni siquiera molesta y tener que andar todo el día gastando zapatillas, no parece preocuparme, claro está… estoy de vacaciones y lejos, muy lejos de casa.
Trate de buscar historias compatibles con mi persona, y tuve éxito. Uno nunca deja de lado la aventura de tomar una decisión de gran magnitud, es que hay mucho que ganar y un tanto que perder, pero están los que dicen que para ganar hay que perder, y algunos conformistas que optan por retener eso que pueden perder… sin apostar a lo que pueden ganar, ya sabe usted el grado de conformismo que llevo incorporado y con ganas de cambiar. Se cruzaran tantas veces las agujas del reloj, que los mismos días me guiaran a mi propia aventura, pero como dijo Fran una noche en Barcelona… ‘Siempre que salgas de tu casa, te espera una nueva aventura’ y así podremos vivir al ritmo del tic tac.
Desde ahora solo me queda extrañar y recordar, dos cosas que me salen perfectamente bien. Sé que la vida me tiene preparada una gran sorpresa, pero no voy a sentarme a esperar la caja, para ver si es grande o pequeño ese regalo, tengo el circulo de mi entorno demasiado grande como para decidir esperar, y dentro de eso están todos los que quiero que estén… solo es cuestión de abrir la puerta de casa y salir a explorar mi nueva aventura.

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