viernes, 19 de noviembre de 2010

Lo peor y lo mejor del tiempo.

No todo esta perdido, solo que resulta difícil de encontrar. Camino por el desorden y sin orientación, la ansiedad me impulsa a buscarte y te busco todas las noches que me voy a dormir.
Me parece verte sonriendo, entrando a casa. Nunca supe bien si eras conciente de lo que generabas en mí, ese amor inconfundible y eterno, que nunca podré borrar.
Deberías venir y verme aquí sentado, extrañando tus abrazos, tus palabras, tus muecas.
Ayer te recordé andando en medio del campo, bajo miles de estrellas, en una noche única, yo se que estabas ahí mirando y diciéndole al de al lado “que grande que esta Javier”.
El orgullo de ser tuyo, nadie va a matarlo, ni una enfermedad, ni un diagnostico terminal. La vida muchas veces debe ser injusta, para justificar otros nacimientos… así es todo aqui, hasta el destino se debe blanquear.
Ocho años no es nada, pero cuesta entender que nunca más volveremos a ser los de antes, y de aquella sonrisa que prometo no olvidarla jamás.

No todo esta perdido abuela, solo que resulta difícil de encontrar los momentos de antes. Hoy los helados de crema ya no tienen el mismo sabor, las plazas ya no divierten y las figuritas ya no se compran. Aunque me han dicho que Papa Noel no existe, desde que vos te fuiste ya no tiene el mismo sentido.

Camino por el desorden de la vida adulta y siguiendo una orientación que siguen los demás, esa que se llama rutina. La ansiedad me impulso a buscarte y te busco todas las noches que me voy a dormir, esperando que me abraces por última vez.

Sin embargo acá estamos, así vivimos y nada podemos reprocharnos. Lo peor del tiempo es el reloj y lo mejor será ni mirarlo.

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