miércoles, 3 de noviembre de 2010

Yo quiero el mundo de María Elena Walsh.

Un día explicaron el mundo con una manzana, pero jamás se preocuparon por lo que había en ella y desde ese entonces a nadie le preocupa el otro. Mientras un loco habla noches enteras sobre lo que es el amor, otro loco intenta entenderlo y nunca se ponen de acuerdo. Las mujeres más hermosas se encargan de confundir los sentimientos y el pecado genera la culpa más inocente, la traición.
El mundo está lleno de espacios, donde no llega la televisión y la gente puede ser feliz igual, donde la mentira no se puede esconder, donde se puede gritar y nadie se va a enojar. Dónde camina la cigarra de María Elena Walsh y suenan en la vereda los viejos tangos con acordeón. Todavía existe Nunca Jamás y el País de Alicia, los dibujos animados que dibujan sonrisas. Existen los espacios sin pasados que condenan, donde todavía se cuentan las estrellas y se guardan los secretos. Hay espacios sin dinero que no se preocupan en llenar, hay poemas, hay canciones y hay cantores que se animan y lectores que se desaniman.

Un día explicaron el mundo con una manzana, pero jamás se preguntaron qué tan grande era. Yo quiero el mundo de María Elena Walsh, porque tantas veces me mataron, tantas veces me morí y sin embargo estoy aquí, resucitando…


PD: Vamos a ver como es, el Reino del Revés.

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