Mientras algunos mueren por fuera, otros mueren por dentro y todos siguen andando. ¿Sabes cuantos momentos existen en el que todo puede cambiar? Uno solo y te lo voy a contar ahora.
Dante se despierta como todas las mañanas y ve que en su habitación hay un cuerpo tirado, muerto. Intentando buscar explicaciones cree que esta soñando y se acerca, el cuerpo sin vida era real. ¿Qué puede hacer uno frente a esa situación? Lo que hacemos todos los días.
La angustia entra en acción y los buenos recursos que tiene para salir vivo de esa habitación comienzan a debilitarse, Dante es tan fuerte como una burbuja. Los gestos comienzan a arrugar su rostro, los movimientos cada vez más violentos y sus brazos sobre la cabeza muestran claramente que una vez mas no hay respuesta a lo sucedido. La incertidumbre toma vida y la burbuja comienza a expandirse, la certeza ayuda a que la situación sea aun mas critica, Dante esta en problemas y no se deja ayudar.
Las voces de anoche que no lo dejaron dormir susurran por todos los rincones, no hay refugio que proteja a un joven que amanece con un cuerpo tirada al lado de su cama.
Hay un momento en el que la desesperación supera a la desolación y se complica todo, los recursos se agotan y las chances se encojen, entonces todos mentimos y lo negamos, porque ocultar no siempre es mentir, solamente es una forma moderna de engañarse a uno mismo.
Dante tiene un cementerio en el placard, donde guarda a todos esos muertos que le aparecen de vez en cuando al amanecer. La vida pesa demasiado en ciertos pasajes y muchas veces creemos estar rodeado y apuntados por los dedos de los demás y en verdad simplemente somos uno más de todos esos dedos.
Mas que un cuerpo, lo abruma la acción y el presente, ayer era un alma viva nadando en la agonía divina, buscando el final se encuentra con un nuevo principio y el cuento parece no tener fin.
Hay momentos en el que a la desesperación hay que esperarla, es que el juego de actuar bajo un impulso se termina pronto y al otro día de nuevo al placard.
Mientras algunos mueren por fuera, otros mueren por dentro y todos siguen andando. ¿Sabes cuantos momentos existen en el que todo puede cambiar? Así es, uno solo.
Muchas vidas son las que tenemos y vamos tachando, no es cuestión de ir naciendo de vez en cuando, ni de vivir para no morir, ni inventar nada cuando metemos a un muerto en el placard. Las cruces no sirven para identificar, solo sirven para aprender que ya hemos estado ahí alguna vez y no queremos volver a empezar.
Conocí a quien ha muerto por llorar y también a quien ha llorado por morir, sin dudas dos vidas completamente idénticas. Que morir, no sea una forma de vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.