lunes, 19 de diciembre de 2011

Siempre recordaremos tu andar.



No es que me este poniendo viejo, pero ya me voy cansando de que la vida me sorprenda. Ya no caben las preguntas, que encima quieren hacerle lugar a las respuestas, ya no tiene sentido.
¿Qué hay después de todo esto? Son muchos los curiosos que se van temprano para averiguarlo y eso me deja un sabor amargo, solo queda el consuelo de saber que para morir hay que vivir y de eso se tratan nuestros días. Hoy el personaje de la historia no tiene nombre, solo basta su presencia para que todos se den cuenta que se va a sentir su ausencia. El personaje de un cuento que yo comencé a leer tarde, pero en pocas hojas pude comprender de qué se trataba su andar, es por eso que nacieron estas palabras.

¿Que hacer con este montón de respuestas sin preguntas? Se le pasaron los cinco minutos de vida y dejo el reloj parado para que nadie se anime a olvidarlo, es que nadie lo dejara de lado. La formación y la capacitación rompieron las reglas, la educación seguirá siendo la herramienta mas sana, el espacio compartido entre su esencia y la de todos aquellos que fuimos parte de un capitulo de su historia.

Apaguen todas las luces del laboratorio de informática, dejen ese espacio vacío que ya esta ocupado. Los cuentos no van a olvidarse, ni aun con la desaparición del protagonista de esta historia.

Esta formación, deja de lado lo profesional, para certificar el dolor y la poca comprensión al suceso. Siempre recordaremos tu andar.

Para Leonardo Etcheverry.

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