jueves, 26 de enero de 2012

Se alquila balcón para película romántica.

No importa la cifra exacta, es que realmente nunca importó, pero parece que los tiempos aquellos de los que hablaban papá y mamá se han quedado sin cuerda. El duelo es el proceso más difícil de digerir, porque el duelo es la resaca de una perdida y nadie nació preparado para perder, la sociedad te exige ganar, siempre.
No me gusta hablar de amor, con lo ancho del término, es que cada día que lo hacemos parece más irreal, pero la tempestad parece mas fuerte o quizás los corazones mas débiles. Aquí Julieta habla más de los derechos que de los sentimientos, porque a Romeo no le cae bien que su mujer haya egresado del siglo veinte.

Se alquila balcón señores y se venden promesas olvidadas en el diario de una pasión. Los años van cambiando de números, los protagonistas van mutando, pero el aire sigue siendo el mismo y las rosas nunca dejaran de ser un conjunto de espinas con pétalos de colores.

No importa la cifra, nunca importó, pero parece que hoy ama bien aquel que mejor comprende y mas acepta, ¿ahora entienden porque no quiero hablar de amor? Nos educaron y crecimos creyendo que el amor es perfecto, canciones de amor, historias de amor, besos de amor. Ahora, es verdad que el mundo en alteradas oportunidades se frena para los que se quieran bajar, porque no todos podemos soportar el mareo.
Hay quienes dicen que el mundo esta enfermo y que la vida es difícil, quizás sean ellos los que tengan la esperanza de encontrar en la muerte la solución a esa enfermedad.

La cola se hace larga y detrás de todos ellos puedo verte llegar, ahí estas!! Parada, mirando las malditas agujas del reloj ¿En que nos hemos convertido? o mejor dicho, ¿donde quedaron nuestros días? Ya no supimos comprender y aceptar más de lo que necesitábamos para estar juntos y nos olvidamos de lo real. Te veo desde aquí, varios años después del primer abrazo, antes de bajar del mundo, porque amábamos el mareo y nunca caímos mientras íbamos abrazados. Ahí estas, desde acá te veo en la larga fila de personas confundidas, esperando un nuevo balcón, para filmar otra película.

No importa la cifra exacta, es que realmente nunca importó, pero parece que papá y mamá tendrán que aceptar que los tiempos cambiaron. Al amor ya no se lo mide con el tiempo, para nadie jamás va ser mas importante vivir la eternidad, si ambos sabemos que en la eternidad también hay almanaque y que en cualquier día que el mundo se pare, el amor se baja, porque no estamos preparados para seguir mareados, toda la vida.


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