El tipo cazo los Ray Ban de segunda mano y salio al mundo, poco le importo el horario, ni el día, él era un creador, artista de esos que no esperan nada y buscan los restos que la gente olvida. Como mucho, se animo a llevar un cuaderno Rivadavia con tres cuartos de hojas en blanco y dos lápices, por si a uno se le rompe la punta y anda flojo de tiempo. Así es el loco Nicolás, un artesano de la gráfica, que con veinte minutos de ventaja, te dibuja una interfaz soñada. Un aprendiz de las calles, graduado a la vuelta del potrero, siempre con la diez en la espalda _ ¡La celeste y blanca! Nos gritaba al pasar, cuando con los pibes jugábamos en la esquina a la pelota. _ ¡Toco y me voy que me andan buscando! Nos decía, juntando sus manos, palma con palma y gritando al cielo
_ ¡Perdónalos Señor!
La pasión del hombre, puede aun ser más importante que su ambición y más fuerte que su violencia, sin dejar escapar la nobleza, creo que todo se puede lograr. Nicolás era puro y siempre hay en cada rincón del mundo algún impuro que quiera bajarlo.
La vida de un hombre depende de una supervivencia feroz, independientemente de su clase social, aun con los bolsillos llenos, se puede esconder muy bien la soledad.
La vida de un personaje, depende de un escritor y Nicolás es de esos que no llevan el lápiz mientras su mente esta creando, el artista tiene esa magia guardada, cuando todos estén esperando el final, él recién va imaginando como seguir esa vieja historia.
El tipo cazo la guitarra y salio al mundo, cansado de que el hombre no se anime a ser mujer, para amarse y respetarse. Así es el loco Nicolás, un artesano de la grafica, que con veinte minutos de ventaja, te dibuja una sonrisa, que hasta los más violentos no se perderían. _ ¡Toco y me voy! Que los malos me andan siguiendo y son muchos, aunque por suerte, cada día son menos.
La vida a un personaje se la un escritor y dura lo que miden las letras, todo el resto tiene movimiento y lleva un ritmo. Solo queda un cuaderno Rivadavia con tres cuartos de hojas escritas por un artista que nos dejo más que una historia. Será trabajo del Señor, a ver si es capaz de perdonar a los malos, para que el mundo finalmente se llene de buenos, como siempre pedía Nicolás, en la esquina de mi barrio.
_ ¡Pibe, me viste, Toco y me voy! Y no volvió más.
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