martes, 8 de mayo de 2012

Gracias Guardiola.


Se termina el partido, restan algunos minutos más para jugar, aunque las miradas no persuadían lo que sucedía dentro del rectángulo de juego. Las gradas para ellos, tribunas para nosotros, comenzaban a abrazar al padre de la criatura, llenando de calor a esta primavera catalana.

Guardiola rompió con uno de esos moldes que nos entrega habitualmente nuestro futbol argentino, del cual tan orgulloso estamos. Aun con un espíritu competitivo feroz, el hombre marca la diferencia con sus pausas. Su inteligencia muchas veces me ha enseñado que el futbol no es solamente el juego, sino que con futbol se puede aprender a moverse en la vida. Sus actos, sus palabras y hasta sus fotos publicadas, me demuestran que todo esta fundamentado, desde sus movimientos, hasta su presencia. No es casualidad que esta bestia que hoy deslumbra a todo el mundo haya sido engendrada por un hombre con una fuerza que lo diferencia de los demás, la convicción.

Se termina el partido y realmente debe ser de los pocos partidos del barsa que desde la grada, o desde la pantalla chica en mi caso, se espera el pitazo final, para aplaudir a un tipo que desinteresadamente nos mostró en estos últimos años, que pudo ser fiel a sus convicciones, no traicionar una ideología y a su vez ser el mas exitoso de todos los exitosos, una estadística importante para los que sugieren que el juego se moviliza por la misma carretera que el resultado.

Minuto 75, todos ansiosos por el final, es que ya había sido anunciado el día anterior. Muchos se llenaban de tristeza y otros abrazaban las palabras que durante 4 años habían guardado y nunca pudieron encontrar el momento exacto para expresarlas, es que en realidad no los han dejado los éxitos que ellos mismos piden, para recordar una actuación.
En el mismo momento en el que todos pensábamos que nada mas queda por observar, Messi toma la pelota antes de rematar el segundo penal del partido, con la oportunidad de concretar su nuevo póker de goles en la liga. Se acerca Javier Mascherano y le dice algo al oído, Leo lo mira, se da vuelta, acomoda el balón y ya conocemos todos como sigue la historia, Gol del barsa y Messi sale corriendo para abrazar a su entrenador y maestro. El Camp Nou parece rajarse, caen los rugidos de la gente y los aplausos de los más líricos de la historia del futbol. Entre tantas emociones recogidas, ellos dos se agradecen por ser parte de este cuento real.
La prensa, dormida o distraída por tal acto, confunde un acto de enseñanza, con una simple primicia. Muchos resumieron en sus medios que fue Javier Mascherano el creador del acto mas emotivo y fiel de la era Guardiola, sin embargo olvidaron que todo esta fundamentado, desde sus movimientos, hasta su presencia. La humildad y la sencillez, fueron los culpables de que estos planetas se hayan cruzado y aquellos que nada han aprendido de esta historia, se habrán perdido la enseñanza que nos dejo Leo con su ausencia, el día en que Pep anuncio su adiós en conferencia de prensa, o aquella vez, en el minuto 75 del partido, donde Messi tomo la pelota para marcar su cuarto gol en el clásico catalán y le pidió a su amigo Mascherano que el penal lo pateara él, ya que había sido el único jugador del equipo que no había convertido en toda la temporada del Barcelona.

Guardiola lo gano todo y cuando hablo de todo no estoy hablando de títulos. Yo me guardo los flashes en mi mente, la cronología de un etapa sentado al lado de mi viejo, deleitados por lo visto cada fin de semana o en cada actuación que nos regalaban Messi y compañía. Será el homenaje más emotivo que le pueda hacer a mi viejo cuando dentro de cuarenta años ya no este y todos recuerden el arte que un equipo de futbol pudo mostrar.

Podremos recordar grandes creaciones en el futbol, muchas que me han contado, pero jamás podré olvidar la época en la que un tipo llamado Pep Guardiola le enseño al mundo, dentro de un rectángulo de cal, la diferencia real entre la eficacia, la eficiencia y sus reflejos en la vida.

1 comentario:

  1. Buenísimo Javi, y coincido con vos, a pesar que soy poco futbolera, el Barça me gustó mirarlo siempre, y admirar a Pep, y mas cuando se despidió y ver una lagrimita en el ojo de Jorge, y...en el mio también. Chapó por la inspiración que te dió la vida. Un beso- Cristina-Mallorca.

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