viernes, 20 de julio de 2012

Elige tu propia aventura.


Las fronteras de un corazón que no quiere amar y ni siquiera le preocupa, son esas fronteras que le dan movimientos a todo el resto del cuerpo. El pibe agarro un par de hojas, apretó los dientes y cerro los ojos, ahí fue cuando nació la imaginación de esta historia, tuvo fecha y hora, 12 de Agosto a la una en punto, PM.

El escenario resulta algo antiguo y a la vez las mayores innovaciones tienen lugar en ese sitio, algo grande para un simple delirante que busca ser parte de un sueño sin dormir.

El viejo continente parece ser un tipo algo grande, más grande que el padre de uno. Ese viejo que tiene miles de historias que contar y a uno, que le gusta sentarse a escuchar, lo invita a entrar en un cuento que comienza a escribirse de a poco.

Así es amigos, con una decisión, que por primera vez fue concluyente, llevo un papel con fecha y hora en un bolsillo y un bolso de mano, algo liviano, no sea cosa que me cobren recargo por las ilusiones.
El escritor cruza las fronteras, salta el charco sin mojarse y el joven que un día fui, parece leerme detrás de mis espaldas, mostrando la mueca de aquella aventura.

Simulando los actos y cuidando la mirada, voy uniendo capítulos viejos con finales marcados por esos famosos tres puntos. Elijo mi propia aventura, porque un día supe elegirla en un libro, ese que mamá y papá me dieron envuelto en papel.

La aventura vive procreando en el cuerpo infantil de un niño, la imaginación es la herramienta que sostiene todo ese viaje que hoy empiezo a tejer. ¿Quién es el cobarde que se anima a medir la niñez solamente con los años? Acá sigue estando el pibito que siempre quiso salir a conquistar aquellas tribus perdidas, leídas en la colección de ‘Elige, tu propia aventura’ porque detrás de ese nombre, hay una forma de vida, esa que cuando era pibe y andaba por los techos, no encontraba el miedo a caer, ni siquiera era una opción.

Así es amigos, el equilibro como eje fundamental de la dirección. La responsabilidad como ley general del orden. El amor como vía de escape al mundo irreal. La libertad como ley eterna y la felicidad como obligación en esta nueva aventura.


Las fronteras de un corazón que no quiere límites y ni siquiera le preocupa, son esas fronteras que le dan movimientos a todo el resto del cuerpo. El pibe subió al techo de su casa, los padres lo miran, pero no se asustan, porque saben que nunca se va a caer. Así fue cuando nació la imaginación de esta historia que tiene fecha y hora, 12 de Agosto a la una en punto, PM.

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