sábado, 29 de mayo de 2010

¿Existe la suerte o el destino?

Quisiera empezar a escribir esto de una manera fácil y sencilla, y les puedo afirmar que me cuesta un poco. Si escribo para expresarme, les aseguro que no van a entenderme, son tiempos de cambios, y los cambios son difíciles de aceptar, mas que nada cuando son inevitables.
La cuestión es que no solo ya no sueño, sino que también me cuesta dormir. En vez de contar ovejas, cuento las preguntas que me hago todas las noches. Los tres poderes para mi hoy son ¿Cómo? ¿Donde? y ¿Cuándo? No me mientan, ustedes también se lo preguntan.
Sucedió, las piezas se fueron perdiendo, las letras se fueron borrando y se confunde la suerte con destino, yo les pregunto ¿Existe la suerte o el destino?
A veces las religiones no tienen sentido, y otras tantas hace muy bien hablar con Dios. En fin, sucedió y el juego corre riesgo de extinción, la pregunta es ¿Cómo? Y a la respuesta ninguno se animo a comprarla.
El escenario siempre esconde cosas insignificantes, esas que nunca fueron importantes, hasta que te preguntas como pudo sucederme a mí, y te aferras a ellas. La pregunta es ¿Donde estas? Si ayer estabas en el cielo, hoy podes caer fuerte al piso. No tenes ganas de levantarte porque temes volver a caer, te haces frágil, llorón, maricon y hasta cursi… por eso es que me costo tanto empezar a escribir esto.
Se hace difícil a veces vivir del presente, y es frustrante vivir del pasado… uno se aferra a las cosas importantes de hoy, que fueron aquellas insignificantes de ayer.
Prometí no caer en el error de esperar sentado que el mundo siga rodando y el meridiano vuelva a coincidir con tu presencia, prometí entre otras cosas no intentar responder ¿Cuándo pasara todo esto? Si el mar de ayer me trajo a la orilla hoy, habrá que explorar la soledad hasta que aparezcan nuevos barcos.

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