lunes, 28 de junio de 2010

El conformismo, lejos de la perfección.

Se asoma la última semana de Junio, esperando un gran fin de mes. Todo lleva a pensar que va a ser mi primer invierno con calor y color mezclados, nuevos mapas para mis ojos y un mundo de aventuras que no me dejan quieto, pero todavía me quedan mas días en Junín, y deseos que cumplir.
Hace un par de años atrás cenando con mi viejo, me remarco una de mis características personales que me ha dejado pensando por un tiempo, y la semana pasada la recordé. ‘Tenes un problema’ me dijo, sentado en la punta de la mesa, como ya es una tradición, ‘pones un cierto grado de conformismo en tus metas’ y quizás tenga razón.
Me planteo el fin, lo ideal… eso que seria perfecto, sabiendo que en esta vida las cosas perfectas son difíciles de encontrar, aunque estoy convencido de que existen. Entonces comienza la secuencia, primero lo analizo, después lo implemento y voy tachando metas… y si llego cerca de lo perfecto, siento un ‘alivio’ demasiado ingrato… demasiado pobre, que se puede traducir a ‘podría haber sido mucho peor’, aunque ustedes me dirán… pero también podrías haber llegado a lo perfecto, y claro que lo se, lo se muy bien… pero mi problema no es la conformidad, mi problema es no aceptar cuando no se llega, la excusa perfecta para esconder la derrota es patear el significado de mis deseos, total para nadie nunca es tan importante lograr lo que no pudimos lograr; y asi vuelvo a caer.
Tengo como próxima meta no darle la razón a mi viejo, o mejor dicho… cambiar esa forma de ser que hasta mis 26 me fue conformando. Hoy tendré que morder hasta que suene la campana, me sentare lejos de la derrota y en ese preciso instante me daré cuenta si realmente soy conformista o no.

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