jueves, 24 de junio de 2010

Ya nada es lo que era.

Ya nada es lo que era, y sin embargo creo que falta lo mejor. Mientras huís lejos, bien lejos… te alejas del mundo, solo escuchas susurros y nunca le prestas atención. Te resulta siempre lo mas importante eso que no tenes o que tuviste, pero ya no esta.
Mientras los autos siguen viajando, el tren se va oxidando y la gente no para de andar, yo sigo sentado en el andén, esperando eso que nunca conocí.
Ya nada es lo que era, de aquel pibe que compraba golosinas, o el que siempre andaba en bicicleta, sin embargo creo que falta lo mejor. Mientras deseas dormir, nunca te animas a apagar la luz y la recordas a ella, escuchas sus susurros y jamás prestas atención.
No es tan importante la soledad como parecía, compraste algo muerto, sin vida. El viejo que ayer te quería, hoy ya no esta en este mundo, y claro que lo extrañas. Las golosinas cambiaron, los padres crecieron y vos te encontras dentro de esta burbuja enorme, y a nadie dejas entrar... al punto y aparte de esta historia te darás cuenta que ese espacio es demasiado grande como para que estes solo.
Mientras siga corriendo, mas rápido van a encontrarme, demasiado barullo hace mi sombra cuando me doy la espalda. El andar seguirá marcando el rumbo, para los que creen en el destino. Los que se vean obligados a responder preguntas nunca empiecen con un signo de interrogación.
Ya nada es lo que era, ni siquiera este texto, narrado en una mezcla de primera persona y segunda del singular, lejos… demasiado lejos del plural.
Finalmente no es tan importante estar solo, hasta me animo a aceptar una mala compañía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.