
Julio del 2010, si estuviese mi abuela Ñata seguro se sorprendería, las cosas de alguna manera u otra fueron cambiando, pero como dice mi amiga Pilar, nada desaparece, todo se transforma, y es mejor pensarlo así.
Los derechos humanos tratan de ser parejos, o equilibrados, mientras tanto en cualquier esquina un pibe de 13 años te amenaza de muerte y no entendes nada… por lo tanto en ese momento preguntas ¿Dónde están mis derechos? Y te hacen sentir que no sos parte de esa humanidad que debe ser respetada.
La pasión vende humo, y siempre compramos gato en vez de liebre, aun sabiendo eso, nos quejamos y mandamos al país a la mierda. Nos mienten, y todos lo sabemos, nos dan 5, pero queremos 10 y generalmente gastamos 20, después nos reímos y festejamos si el otro se quedo con ese vuelto que nunca mereció, pero es un gran exitoso popular. El de al lado te mira, y levantando los hombre te dice, ‘Somos todos iguales’, entonces agachas la mirada y seguís caminando, pensando en lo tuyo y sin importarte lo que se vendrá… sin importar que ya esta cerca.
Si no hay futbol, hay espectáculo… o algún que otro entretenimiento televisivo, y así continua el sonambulismo social, pero que buenos que somos, la mejor especie… la preferida de Dios.
En un mundo exitista, nosotros llevamos la delantera y lo festejamos. Ayer era el mejor de todos los tiempos, hoy tiene que quedarse en Barcelona porque no sabe lo que es vivir en Argentina, no siente la camiseta… entonces nacen las criticas para un pibe que su único pecado es ser humilde, algo que no sabemos controlar. Si ayer fue blanco, hoy en el diario será un oscuro fracaso… ya tendrán que arrodillarse. Así se forma mi País, este país que no dejo de admirar y defender. La Republica exitista, la misma que extraño cuando me escapo de ella.
Alguna vez me preguntaron si la cebra es blanca con manchas negras o negra con manchas blancas… da igual, si las manchas no pueden borrarse… y hacen que la cebra sea cebra. Las manchas aquí también existen y hasta pueden manipularse, no somos ni los mejores ni los peores, somos argentinos y a pesar de las manchas, amamos serlo.
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