Hola, acá estoy… volví. Comprobé que la vida es la misma en todos los lugares visitados. Conocí nuevos bares, nuevas costumbres, compre mas de lo que gaste y hoy no me queda nada. Sigo sin aprender a tocar la guitarra y a desperdiciar el tiempo que nos queda, ya no son años ni días, ni yo se lo que ha quedado.
Ame, fui amado y también varias veces odiado, justamente porque dicen que ame y no amo. Las estrellas marean de noche y los ángeles fueron rehenes de la libertad, libres de mí, libres de vos y de todos nuestros errores. Fui un mentiroso por cortesia y eso me ensucio bastante, manchas de piel que solo se notan en el amanecer, al lado de una figura transparente, casi invisible diría yo.
Sufrí, hice sufrir y varias veces me he suicidado, de tantas he aprendido a nacer.
Aquí estoy, con varios signos de admiración en el bolso y un gran signo de pregunta en mi frente. Si fuese un dibujo animado, seguramente me verían en blanco y negro.
Acá estoy, volví antes de irme, me acostumbre a nunca decidirme y es un gran error. Soy miedo, duda, incertidumbre y un condimento más de esa gran ensalada de cosas que uno siempre se pregunta todos los 31 de diciembre, pero lo importante debe ser estar y acá estoy.
El amor me pesa, el futuro me esconde y me calla, grito cada vez más fuerte y nadie puede escucharme, ni siquiera mi conciencia, que hace tiempo dejó de estar tranquila.
A no quejarse, pongo el pecho en cada esquina y sigo corriendo, soldado que huye nunca muere y sirve para otra guerra, por lo menos hasta que alguien me alcance una bandera blanca y me firmen ese famoso pacto para vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.