domingo, 4 de julio de 2010

Volvi antes de irme.

Hola, acá estoy… volví. Comprobé que la vida es la misma en todos los lugares visitados. Conocí nuevos bares, nuevas costumbres, compre mas de lo que gaste y hoy no me queda nada. Sigo sin aprender a tocar la guitarra y a desperdiciar el tiempo que nos queda, ya no son años ni días, ni yo se lo que ha quedado.
Ame, fui amado y también varias veces odiado, justamente porque dicen que ame y no amo. Las estrellas marean de noche y los ángeles fueron rehenes de la libertad, libres de mí, libres de vos y de todos nuestros errores. Fui un mentiroso por cortesia y eso me ensucio bastante, manchas de piel que solo se notan en el amanecer, al lado de una figura transparente, casi invisible diría yo.
Sufrí, hice sufrir y varias veces me he suicidado, de tantas he aprendido a nacer.
Aquí estoy, con varios signos de admiración en el bolso y un gran signo de pregunta en mi frente. Si fuese un dibujo animado, seguramente me verían en blanco y negro.
Acá estoy, volví antes de irme, me acostumbre a nunca decidirme y es un gran error. Soy miedo, duda, incertidumbre y un condimento más de esa gran ensalada de cosas que uno siempre se pregunta todos los 31 de diciembre, pero lo importante debe ser estar y acá estoy.
El amor me pesa, el futuro me esconde y me calla, grito cada vez más fuerte y nadie puede escucharme, ni siquiera mi conciencia, que hace tiempo dejó de estar tranquila.
A no quejarse, pongo el pecho en cada esquina y sigo corriendo, soldado que huye nunca muere y sirve para otra guerra, por lo menos hasta que alguien me alcance una bandera blanca y me firmen ese famoso pacto para vivir.

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