Finalmente llegamos al noveno mes del año, parecía lejos, pero tenemos la primavera a menos de veinte días. Este jueves me deja escribir, mucho frío, llovizna molesta, es por eso que aquí estoy.
Hay algunos temas para relatar, quizás con poca inspiración. Como de amor no quiero dar conferencia, empecemos a dar vuelta la cabeza y mirar de reojo.
El tema central esta enfocado al final que le doy a mis textos, recibí dos criticas, dos géneros diferentes que se unen en el concepto de mis finales. El debate queda instalado en el punto final de una historia, dejando preguntas sin cerrar y un sin fin de respuestas.
En este ultimo tiempo aprendí algunas cosas leyendo, y una de la mas importante es que para dar sentido, o para que una historia sea interesante tiene que generar dos impresiones. Una es la curiosidad, lograr que el lector se meta dentro de lo leído, como si fuese el real protagonista. Este primer impacto debe ser insertado en el inicio de la historia. El segundo impacto debe estar marcado por su fin, y ahí es donde nacen las críticas constructivas. Una historia, o una simple narración, debería dejar algo en el lector, por mas insignificante que sea, ese será el quiebre emocional del texto, lejos del puntaje, categoría o si es bueno o no. El escritor, por su parte, puede sentirse satisfecho siempre que sea criticado.
En fin, mis historias tienden a bajar el cierre, más que a subirlo… es verdad. El hecho de que una historia deje un final abierto genera un pensamiento, o genera una expectativa por llamarlo de alguna manera… donde la pregunta se hace amiga de la incertidumbre y ya ni se preocupa por la respuesta. Genera una charla, un cambio de opinión, genera un cierto modo de escuchar… leyendo a los demás.
Las historias deben cerrarse, estamos todos de acuerdo, pero ¿quien sabe cuando? A caso, si yo cierro este texto que acabo de escribir, con un final concluyente y determinante, ¿alguien intentara abrir el debate? probablemente no, porque es insignificante. Pero las historias de amor no lo son, ni el sentido emocional, ni el recuerdo… Nadie dejara de extrañar por cerrar su historia, ni siquiera dejara de pensarlo.
Demasiada introducción, para un tema en el cual me considero un ignorante. Nunca estuve cerca de ser escritor, y mas lejos aun de ser un buen lector. Mis historias nacen desde conceptos personales, desde vivencias, inspiraciones y hasta desde la critica.
Me cuesta entender que debería ser más determinista, probablemente no tendría tantos problemas de decisión en mi vida, aunque seguramente seria menos feliz, porque amo ser victima del punto y aparte, dejando el final para mas adelante.
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