El centro de burasalita la sola es una plaza enorme, dentro de las dimensiones de una plaza de pueblo. Al frente de cada esquina esta la iglesia, la policía y la comuna. Han pasado décadas y las calles siguen sin ser asfaltadas, Burasalita es así de linda y humilde, por eso es que se cuentan las historias basadas en la realidad.
La obligación de mantener el silencio es el primer mandamiento en un pueblo que a priori no sabe de globalización, ni le da la bienvenida a la civilización moderna. La convivencia es justa, esa es la definición. Se piensa sin complejos y los prejuicios tienen patas cortas.
El Nono Tete fue el primer ciudadano de Burasalita, pero no su fundador. La leyenda dice que años atrás fue fundado, aunque nunca nadie supo el nombre del fundador y lejos están del debate sobre un posible big bang o algún hombre desnudo con una hoja que esconde su vergüenza. La única realidad es la que yo conozco y es la que me contó Tete.
Tete vivía a dos cuadras del centro, era tornero y fue la única persona que conocí, en mis veintisiete años, que no tenia pasado, eso fue lo que mas me impacto. De tarde era un laburante y de noche un soñador, viejo y renegado, lo bueno es que nunca nadie supo a quien salio, porque no tenia historia, solo tenia un futuro incierto que con pocos supo compartir.
Todos los primeros domingos de cada mes, Tete me llevaba al palomar, una torre grandisima, construida con ladrillos y llena de espacios reducidos, para cada una de las palomas. La emoción me llevo a acercarme un poco más y a intentar tomar a una de ellas, cuando al segundo paso todas salieron de sus nidos, cubriendo el poco azul del cielo que podía verse desde el centro de la torre. El Nono rompió el silencio al decirme que esto que estaba viendo tenía un nombre y que cuando me vaya de burasalita lo iba a extrañar. _ Libertad pibe! De eso se trata la vida.
La certeza de la palabra no la hace el romanticismo, ni lo culto, la hace el tiempo al mantenerla fija dentro de un recuerdo que vive permanentemente en el presente, no es una mueca del destino, solamente es educación y el Nono tenia mucho de eso.
A las calles quisieron ir a asfaltarlas más de una vez, pero el Nono Tete nunca los dejo entrar, es que burasalita es tan linda y humilde, que solo los que han estado alguna vez podrán contar sus historias basadas en la realidad.
Al Nono hace mucho que no lo veo, es que ya pase al siglo XXI y él jamás podría vivir en este mundo. A menudo se lo extraña y más de una vez intento contarle a mi gente de sus historias, pero no puedo, porque el Nono no tiene pasado o mejor dicho, nunca quiso tenerlo.
¿De que se trata la vida? Bueno, puede ser tan amplia la introducción que jamás arrancaremos con el desenlace, la única verdad es de la imaginación y nadie podrá dudar de ella, porque es nuestra.
Algún día intentaran acercarse a una paloma, al segundo paso se darán cuenta de que se trata la vida, cuando escuchen al Nono Tete defendiendo a la libertad, como principio de nuestra historia.
[Quiero compartir este cuento con todos aquellos que participan de mis textos, sea leyendo, comentando o haciéndome sentir que no estoy solo en este juego. A muchos no los conozco, a otros los conocí por el blog. Gracias por jugar siempre, el tablero se va llenando de peones y reinas, como las calles de mi ciudad.
Para los que se fueron temprano a la caja, no se inquieten y vivan la muerte como vivieron la vida, el Nono Tete esta con ustedes y eso me quita todo el miedo al famoso enigma, los quiero mucho.]
Jave.
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