lunes, 9 de enero de 2012

Desde el lápiz al papel.

La brecha que separa a la vida real de la imaginación, es la misma distancia que existe desde el lápiz al papel. Todos quieren jugar el juego prohibido, usar disfraces y salir a la calle en busca de aventuras de colores, es que la imaginación es un viaje de egresados que no acaba nunca.

Los brazos de un destino incierto e inexistente esconden nuevas aventuras, en cada esquina de nuestro largo camino habrá más de una oportunidad para encontrar lo que andamos buscando. Entre risas y excesos andarán nuestros días, cargados de adrenalina.

Así fue que el papel comenzó a escribirse por enésima vez. Como una mueca, el destino sorprendió y muchos de los que aplaudían esta historia no dejan de sorprenderse. Juani y Romina nuevamente se ven involucrados y con la injusta responsabilidad de demostrarles a los lectores que el amor puede equivocarse, no es perfecto.

Hemos cruzado nadando kilómetros de mares y hasta hemos volado con el amor incondicional, las estaciones abandonadas han vuelto a ver pasar el tren en cada abril de nuestro papel imaginario. Los viejos caminando, los cobardes aplaudiendo, todos aquellos que fuimos y somos parte de este juego que amamos jugar, porque no siempre nos gusta ganar, a veces es necesario perder.

Juani cruzo los dedos apoyando su mano en una silla de madera, nadie quiere ser el protagonista de un fracaso, mas cuando el fracaso marca al corazón. La brecha que separa a la vida real de la imaginación comienza a preocupar a Romina, la tinta se acaba y todos van a despertar cuando terminen de leer. Los aplausos duran mucho menos de lo que puede durar una historia, que merece las mejores críticas y volvemos a caer en el mismo error, ese que todos hacen cada día, medir al juego con el tiempo.

Existe un margen que un soñador deja vacío, el escritor nunca se anima a escribirle. La poesía aburre cuando llega al final, es que todos lo que lo esperaban, llenan de expectativas a nuestro espacio y no dejan lugar a los sentimientos. Juani y Romina no volverán a verse por un tiempo, lo más injusto de este final es que seguimos cometiendo el error de medir una historia con el calendario en la mano y esquivamos la mirada a lo más importante de esta historia, la sensación.

Así fue que el papel termino de escribirse por enésima vez. Como una mueca, el destino volvió a sorprender y hoy Juani, lejos de ser ese pibe que conocimos el 19 de Agosto del 2009, vive de noche y sueña de día, rompe las reglas de aquel juego prohibido que lo vio crecer y esconde debajo de la piedra de Sisifo el amor puro que Romina conoció. Así es el amor cuando el lápiz reposa sobre el papel, porque la imaginación dejará de ser real cuando se borren todas mis historias.



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