Hace frío alrededor, afuera se ven los cambios de generación en generación. La melancolía invade, el llanto y el dolor no dejan respirar. La felicidad no da tregua y el cambio de nostalgias por melancolías no cierra en los negocios que la vida nos vendió. Hace frío, puedo sentirlo, lastíma ver todo lo que deje de lado, lastima verlos a todos ahí. Los deseos y aquellos lugares que escribí durante varios años quedarán guardados, nadie se enterará de lo mucho que ame a aquella mujer. Los pendientes están conmigo, los destinos imaginados, las barreras que rompí, los caminos que esquive y todas las excusas que inventé justificando las derrotas, todo esta tan frío, que se siente el ardor del dolor de esos que están ahí.
Hace frío de este lado, un silencio enorme viste a este cielo, los ruidos son movimientos bruscos de desesperación, señales que intentan llegar a destino y que no se entienden. Las injusticias se van apagando, se aprende a dejar los reproches para entrar en un mundo distinto. Es difícil caer en la teoría de la existencia, cuando en movimientos prácticos dejas tu lugar, tu espacio, tu cuerpo y de repente mañana ya no sos parte del escenario de la vida, de esa que tiene ruido y nadie aprende a comunicarse en silencio.
De un momento a otro alguien da la orden y en cuestión de horas vuelve a salir el sol, el numero del almanaque marca el cambio y la rueda vuelve a girar, todos siguen respirando y quien pudiera gritarles que sean felices de por vida, aunque dure dos minutos esa sensación. Aquí el precio parece ser caro, justifican a la muerte como el peor de los momentos, porque cuesta aceptarlo, cuesta entender que desde mi primer respiro me explicaron que el precio de vivir es alto y que un día las cosas terminan, por eso ya no estamos allá, pero vinimos acá, porque vivimos felices y ese fue el mejor negocio que hicimos con la vida.
Hay quienes piensan que la muerte es lo peor que le puede pasar a una persona, pero se olvidan que la mortandad es la consecuencia de la vida y no habrá causas perdidas para aquel que intente vivir antes de dejar su lugar vacío.
Para mis cinco abuelos, para José, para Leo y para todos aquellos que se fueron temprano. La consecuencia es el destino de las causas, así como la muerte es la última cuota que pagamos por haber comprado y vivido nuestra vida.
Me encantó =)
ResponderEliminarSí, el precio de la vida es caro, pero merece la pena, merece la pena, si dejaste huella. Y de una manera u otra, no morimos del todo, siempre que permanezcamos en la memoria de las personas que queremos y que nos querían. No morimos hasta que nuestro recuerdo deja de vivir.
Un saludo desde La Macedonia ^^