Entremos juntos, el bosque nos llama, el verde escenario de la vida que nos deja ese acto de armonía y una sensación de libertad. Quiero hablar de movimientos, de la atracción de los nexos en cada camino, de las uniones, de las aristas, de los núcleos que no dejan de latir ni un solo segundo. Aquí estamos, vivos y no solo lo sentimos porque respiramos.
El bosque ha crecido, la arboleda va tapando todas esas historias del pasado, siendo hoy las leyendas del ayer y nosotros aquí vamos, siempre en movimiento, de aquí para allá, buscando reparar aristas que comuniquen nuevos destinos o nuevas historias.
La vieja casa del árbol siempre va a estar en la cima, la raíz de la limerencia toma fuerza, cada día más grande, aun si poder ser vista por algunos personajes de esa historia. Toda raíz crece, con fuerza, debajo del suelo que pisan esos que desconocen de que se trata la primera etapa del amor, esa que es eterna.
Los movimientos de los nexos peligran la integridad de los grafos, la ruptura de las aristas van confiándose del destino, mientras haya caminos por tomar. La raíz es enorme, podrá ser más grande que el propio bosque y aun nadie detendrá sus movimientos para pensar que esas raíces pueden morir, sin sentir que están vivas solo porque siguen respirando.
Entremos, es el fin de la historia, están todos ahí esperando, los personajes que siguen perdidos, el amor ciego, el sordo que no para de explicar porque ama su silencio, las segundas y terceras oportunidades que se agrupan planeando gestar una cuarta intención, todos se van moviendo en el verde escenario de la vida, esa que dejamos atrás y hoy volvemos para despedir. Se termina la historia y nos llena de nostalgia abrazar a cada personaje de este cuento, único relato con signos vitales, llevado y escrito desde la realidad, porque todos están en movimiento y mientras existan los dos nexos va a existir el cambio, aun reconociendo que tienen pánico a decidir, se podrán encontrar siempre que quede una arista sin romper y un único motivo por luchar.
Para los que han abandonado su bosque, para los que nunca pudieron salir, para los que siempre quieren volver, para los que nunca supieron entrar, para todos los que han perdido y para los que han ganado, para todos existe la raíz de la limerencia. Nadie conoce las dimensiones internas, porque todos miden las dimensiones externas, desconociendo que estas últimas, precisamente, no son infinitas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.