Es importante separar dos términos que
en el desorden social se confunden o se interpretan como sinónimos. No es lo
mismo viajar que el viaje en sí. El andar del viajero hace al viaje, pero eso
no es viajar, eso es andar en el viaje.
El viajero no arranca el viaje cuando el
medio de transporte comienza el movimiento, el viajero lo arranca antes, cuando
lo imagina, cuando lo piensa y cuando no deja nada organizado. Si bien es un
poco irresponsable calificar y etiquetar los momentos, yo puedo asegurar que mi
viaje arranco mucho antes de lo que imagine y que el viaje, en su dimensión, no
tiene nada que ver con kilómetros o con lugares, sino mas bien, con los
escenarios, con personajes, que uno va conociendo y viviendo.
El viajero tiene su esencia, nadie, ni
nada, es igual a otro par, no existe, pero si hay nodos, unidos por aristas de
distintos colores, que pueden, en algún tiempo exacto, unirse. De eso se trata
la búsqueda nula, que emprende el que se va de viaje.
La raíz de nuestros pies dinámicos,
tienen la profundidad necesaria para no caer o para levantarse todas las veces
que sea necesario. Uno elige su forma de vida, aunque no siempre llega en el
momento que lo estuvo esperando. La espera del bienestar muchas veces depende
del tiempo y otras tantas de la conspiración de nuestro entorno, para tener
claro que es lo que queremos emprender. Yo creo en la energía, en lo que no se
deja ver, en lo visible sin forma física, pero que conspira para guiar. Creo en
eso que han escrito religiones antiguas, todo lo que tenga que ver con la
señal, creo en el destino.
Dicen
que el mundo habla un lenguaje universal, que cualquiera es capaz de
entenderlo, aunque no es fácil. Se dice que cada uno vive su historia, cada uno
entra en ese mundo de aristas y nodos y comienza a decidir, sin elegir tu
propia aventura, sino dejando que ella misma se encargue de llevarte hacia tu
destino.
El viaje puede ser la respuesta a muchas preguntas, no solo la respuesta de una única. El viajero sin moverse puede empezar su andar, sin hablar puede relatar su historia, sin mirar puede imaginar, porque todos tenemos un viaje y el día que ese viaje pensemos que ha terminado, será el momento en que nada podrá motivarnos.
La depresión de una persona, es generada por la falta de motivación, cuando no existe una motivación para alcanzar algo dentro tuyo, te entregas y lentamente terminará tu historia, aun queriendo escribir puntos suspensivos, el final será inminente.
El
viaje me enseño, entre muchas cosas, la diferencia entre lo que es viajar y lo
que es andar en el viaje. Me refiero a movimientos, a decisiones, a todo lo que se siente, se toca y se ve en el
camino. Personajes primarios, secundarios, espacios que decido escribir, para
poder compartir, el diario de un corazón de viaje.
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