454 personas, dos horas y cuarenta y tres minutos, números combinados,
datos estadísticos y detrás de todo eso, cuantas esperanzas, desesperación,
cuantas historias diferentes que buscan un fin común, como si las consecuencias
pasaran factura y esas 454 personas que en poco más de dos horas y media se han
apuntado para la solicitud de camarero.
El destino tantas veces es cruel, quizás la parte que mas
coquetea con las emociones, es la parte de incertidumbre que lleva. Esta vez
era yo el que estaba del otro lado del teléfono. Era yo quien llamaba a seis
personas seleccionadas de las cuatrocientas y pico, para que se presenten a una
entrevista de trabajo que mi jefe iba a realizar.
Paseo de Gracia parece burlarse de ese chaval que supo andar
en zapatillas y bermudas, libro, mochila y mate para recorrer, ni bien llegue,
a la linda Barcelona. Hoy me ven vestido todo de negro, camisa, cinto y buen
humor, todo el coktel que llevan las personas empleadas de este país.
Los días son distintos, las responsabilidades y compromisos
han despertado en mi estadía, el maldito reloj es quien vuelve a marcar mis
tiempos, todo se comienza a estabilizar, pero el rumbo no ha cambiado y el
camino recién empieza. Un novato nunca debe fiarse de las causas, porque pueden
cambiarnos las consecuencias y entonces el destino no será el mismo.
454, es simplemente un numero mas que marcará un porcentaje estadístico. A dos calles de Paseo Gracia, voy relatando esta historia que se va desarrollando en Carrer de la Disputació.
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