martes, 9 de abril de 2013

Cuando no importa cómo.


Cuando no importa cómo, generalmente justificamos a los medios, más allá del final. Cuando nos importa mas donde, generalmente el cómo no es demasiado importante y podemos controlar el cuando sucede, porque no tendrá efecto la ansiedad cuando sabemos dónde está el destino. Lo difícil es no saber cuando sucede, entonces criticamos el cómo lo hacemos, justamente porque no sabemos para donde ir.

Bueno este triangulo que representan el estado emocional, en el cauce del andar de una persona, afecta indiscriminadamente a una pareja.

Se conocen, se atraen, se desean, se pierden en un mar de impulsos y palabras apresuradas que literalmente no les importa cómo afectará al futuro de su historia, entonces se dejan llevar. Se dejan llevar porque se desean, porque se extrañan cuando no se ven, porque son complementarios, porque están llenos de adrenalina al encontrarse y llenos de calor al desnudarse en el invierno más crudo.

El cuando desata otro movimiento desde el momento que uno lo imagina o desde el momento que una de las dos posturas comienza a sentir la flexibilidad del molde perfecto en la limerencia. Uno duda y el tiempo tiembla, porque nadie había percibido que fuera de sus encuentros, el mundo seguía girando. Entonces el cauce comienza a permitirles pensar, cuando ya el calor de los cuerpos desnudos tiene tiempo para preguntar, entre tanda y tanda de amor.

Una vez que ambos conocen cuando fue el punto de inflexión donde todo ha cambiado, descubren que eran mínimos los detalles que rompían el complemento que bien habían formado desde que se conocieron. Las sabanas molestan y ya no rozan, sino que lastiman. El silencio no se llena más con besos, sino con preguntas con respuestas vacías, como las más crueles que indican que estas pensando ahora.

El cuando ya no importa, pasemos al donde vamos y ahí es el final. Porque siempre el donde indica un sitio y ese sitio es definitorio, definitorio como las decisiones y las decisiones no son fáciles, más que nada cuando la historia arranco sin importar como iba a terminar, o mejor dicho, sin saber para donde iban a ir.

Por lo tanto sobrevivirán aquellos que sepan del principio como fue que sucedió el encuentro, mientras tanto, habrá que aprender durante el camino cuando se producen las debilidades en el amor, reconocerlas, aceptarlas y adaptarlas, para poder lograr amar al otro, toda la vida.


Dedicado a todos aquellos que nunca les importo cómo, ni siquiera cuando no sabían para donde ir.

1 comentario:

  1. Interesante... que a pesar de ser lógica esconde una potente reflexión filosófica de universos alternos que se entremezclan creando un resultado que es variable según los elementos que se incorporen...

    Saludos desde El Blog de Principito

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